El color de la Villa

La primera vez que pisé Barcelona fue tras un viaje solitario en autobús, hace ya muchos años. El reciente suicidio de una compañera de infancia, la soledad que empezaba a cubrirme y la necesidad de expresar algo me inclinó a llevarme conmigo el primer cuaderno de viaje. Difícil llenar un cuaderno en un viaje de tan sólo un día. Pero la oportunidad no fue desaprovechada y la primera anotación que tengo en aquel cuaderno rojo decía “Barcelona es amarilla”.

Y lo era. Lo era porque al despertar de aquel infernal viaje por carretera, lo primero que vi en el amanecer frío de Diciembre fue un semáforo y un taxi. Desde que fui consciente de por qué anoté esto en el cuaderno, las ciudades se me hacen de un color dependiendo de los muebles que se les pongan. Barcelona, entonces, es amarilla. Londres es roja, por sus cabinas –en extinción- y sus autobuses. París, azul, por la cantidad de policía que se cruzó en mi camino. Y Madrid ¿de qué color es?

Antes también la veía roja. Desde hace mucho tiempo, tanto como casi años tengo, todo en esa ciudad se servía del color rojo para ser representado. Ahora, en cambio, Madrid está comenzando a ser azul. Los autobuses, el logo del Ayuntamiento…, poco a poco el color corporativo del equipo de gobierno se impregna a la ciudad. Ni está bien ni está mal. Sin embargo a mí el nuevo color no me gusta.

Cuando era pequeño, e iba en autobús de la mano de mi padre, aún circulaban esos viejos autobuses azules de techo blanco. Eran pocos, muy pocos, localizados en unas líneas muy concretas. Además de éstos, había también unos microbuses amarillos a los que la gente sólo podía subir si había asientos libres. El resto, una inmensa mayoría, eran autobuses rojos, de los más modernos, de líneas rectangulares, asas para agarrarse a la barra –que cuando por fin llegabas era todo un logro- y asientos de plástico sin acolchar por los que te escurrías al sentarte. Nada más entrar, a mano izquierda y encima de la rueda, podías encontrar dos asientos colocados lateralmente en los que estar sentado durante un frenazo, al ser tan resbaladizos, era misión imposible.

Recuerdo que a mí me hacía ilusión subirme en uno de esos viejos autobuses azules de techo blanco. Y recuerdo también mi rabia por no coincidir nunca ese modelo viejo y diferente de autobús con la línea que mi padre y yo teníamos que coger. Al final, y esto lo tengo meridianamente claro, mi padre tuvo que subirse un día conmigo a la línea de los viejos autobuses y rodear nuestro recorrido habitual sólo para verme contento al estar por fin subido en el azul de techo blanco.

Madrid, al parecer, está comenzando a perder sus autobuses rojos, y aunque me pongan autobuses azules de techo blanco me temo que los voy a echar de menos.

Madrileños, ¡Vivan los autobuses de Madrid!

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7 Comentarios a “El color de la Villa”

  1. # Blogger Miguel

    Bienvenidos a este fascinante mundillo de la blogosfera. Os iré leyendo para aprender cosas nuevas de nuestra ciudad.

    Un saludo. Nos vemos  

  2. # Blogger Harry Reddish

    Objetivamente... Madrid es del color de su cielo... AZUL
    Subjetivamente... quisiera que Madrid fuese ROJA

    Salud  

  3. # Blogger el_situacionista

    Miguel, eres bienvenido a esta nueva aventura. Tienes un blog muy interesante y seguro que finalmente terminamos por nutrirnos unos a otros.

    Harry, a todos nos gustaría que fuera Roja. Sin embargo, tampoco me parece que sea azul. Ni me parece, ni me apetece. Ánimo.  

  4. # Blogger eva

    Barcelona es bastante amarilla, es cierto. Playa, sol, en fin. Pero últimamente es muy pluri multi. De un moderno que acojona.

    Indiscutiblemente, Londres es rojo y París es azul.

    Recién llegada a casa de viaje relámpago -flis flas!- a Madrid: hoy Madrid era de color de bizcocho!!!!!!!  

  5. # Blogger Aloia

    Pues será porque hace tiempo que no puedo visitarla..pero yo aún soy de las que tenía asociado el rojo para Madrid...tanto ha cambiado??...vaya, tengo que volver pronto!  

  6. # Blogger Fotopaco

    Sí, Madrid es de un azul muy intenso en esta época, lo malo es que se vuelve gris con dos días de calor seguidos :(

    Bienvenido a la blogosfera, o madroñosfera :)

    Saludos  

  7. # Blogger Penny

    Me ha encantado el texto.
    saludos!

    Eddie.

    http://pennyvile.blogspot.com/  

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